CLECE

Normalización, clave en la inclusión laboral para Clece

En el camino hacia la supresión de barreras es fundamental la colaboración de empresas, instituciones públicas y asociaciones. Este camino, que conlleva un gran esfuerzo, no sería posible sin el apoyo y compromiso de estos organismos.

Trabajador de Integra, Centro Especial de Empleo de Clece, realizando labores de limpieza en oficina.

Las personas con diversidad funcional han ido derribando barreras y hoy en día ocupan empleos antes impensables. Aun así, los números reflejan que todavía encuentran trabas a la hora de acceder a puestos de trabajo y les siguen cerrando muchas puertas por tener una discapacidad física, psíquica o sensorial. Actualmente, el 81% de las empresas españolas sigue sin cumplir los preceptos incluidos en la Ley General de Discapacidad que exige a las empresas que superen los 50 trabajadores que cuenten con, al menos, un 2% de personas con discapacidad en su plantilla. En este contexto, una de cada cuatro personas con discapacidad tiene un puesto de trabajo y el paro en este colectivo se sitúa en el 30%, frente a un 18,6% de la población general. Dispuestas a cambiar esta realidad, compañías como Clece se muestran comprometidas con el fomento de la inclusión de este colectivo en el mercado laboral. Una iniciativa que se complementa con el desarrollo de programas de sensibilización social, pues el problema que estas personas afrontan no es sólo superar su situación sino hacer frente a las barreras sociales. «Aún son muchas las empresas que siguen cerrando sus puertas a las personas con discapacidad, bien por miedo o por desconocimiento.

La integración de personas con discapacidad en la plantilla de Clece aumenta cada año. En 2016 creció en un 5,4% con respecto al año anterior

Hay un sinfín de falsos mitos como que la productividad de personas con diversidad funcional es menor o que se disparan los niveles de absentismo en la empresa, afirmaciones que se demuestran falsas en cuanto tienes la experiencia real de trabajar con este colectivo», comenta Gabriel Vázquez, Jefe de RRHH de Clece Andalucía. «En Clece llevamos tiempo apostando por la integración laboral de personas con diversidad funcional, ofreciéndoles una oportunidad laboral para acceder al mercado de trabajo. Pero no sólo a ellos, sino también a otros colectivos vulnerables como víctimas de violencia de género, personas en situación de exclusión social y jóvenes desempleados, para quienes, sin duda, el trabajo es el mejor elemento integrador», comenta Daniela Macías, Delegada Social de Clece Andalucía.

Favoreciendo la integración

Empleada de Clece realizando labores de limpieza en oficina.

La inclusión laboral de estos colectivos es una apuesta decidida de Clece y el principal eje de actuación de su proyecto social. Esto queda patente en el crecimiento anual de los índices de integración de la compañía. En el último año ha aumentado un 5,4% más respecto a 2015 el número de personas de colectivos desfavorecidos que forman parte de la plantilla. La compañía, como empresa de multiservicios, referente en servicios integrales (servicios de limpieza, mantenimiento, energía, logística, aeroportuarios y servicios sociales) está presente en todo el territorio nacional. Cuenta con cerca de 72.000 empleados, de los cuales 6.926 son de integración y unos 5.500 tienen algún tipo de discapacidad. En Andalucía las cifras son también positivas. Del total de trabajadores andaluces que la compañía tiene en la región, más de 14.600, casi el 5% (709 empleados) tienen algún tipo de discapacidad. Este mismo porcentaje se replica en Sevilla, donde el 5% de los casi 2.300 empleados que tiene Clece en la ciudad tiene diversidad funcional. Algo que no les impide realizar un servicio plenamente competente en labores de limpieza, mantenimiento, ayuda a domicilio, jardinería y servicios auxiliares.

La inclusión laboral de personas con discapacidad es el principal eje de actuación del proyecto social de Clece

Como contrapartida, según la experiencia de Clece, ellos como compañía afirman recibir mucho más. «Estas personas crean modelos de referencia altamente positivos dentro de la plantilla. Contribuyen a generar buen ambiente dentro la empresa y son referentes en esfuerzo y dedicación. Son un ejemplo de superación para todos», añade Gabriel Vázquez.

Empresas y organismos públicos

Trabajadora realizando labores de limpieza en almacén.

En esta labor de integración, el papel de las asociaciones es fundamental. Clece colabora con más de 350 asociaciones a nivel nacional, fundaciones, entidades sociales y organismos públicos, que actúan como fuentes de selección e inserción de colectivos desfavorecidos. Sólo en Andalucía cuentan con convenios de inserción, de prácticas no laborales y otras acciones sociales con 147 organismos y entidades comprometidas que apoyan la integración laboral de personas con discapacidad. En concreto, en la ciudad de Sevilla han firmado un total de 22 convenios desde 2013.

El compromiso con la integración de las personas con diversidad funcional es una tarea que recae en todos los niveles de la sociedad, por lo que es importante trabajar en la misma dirección para construir un mundo más accesible y menos desigual. «La colaboración de empresas e instituciones públicas, además de las asociaciones, es clave en la lucha para derribar barreras. Sin su apoyo y compromiso todo este esfuerzo no sería posible», comenta Daniela Macías.

El cumplimiento de la ley vigente en materia de integración, el respeto de los convenios o la inclusión de cláusulas sociales en los pliegos para favorecer la inclusión de estos colectivos son acciones que aún tienen un largo recorrido. La completa y eficaz inserción de estos trabajadores sólo se conseguirá desde la normalización.

Esto significa valorar y tratar a las personas por sus cualidades y capacidades diversas y no porque tengan una determinada discapacidad o vivan una situación personal excepcional.